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Terra Training Motorsport, de la mano de Suzuki Ibérica, se ha unido al reto de María Salvo de llegar desde Madrid hasta Lisboa en bicicleta, durante tres duras etapas de 200 km cada una.

 María quiere dar visibilidad a la importancia que el deporte tiene en su día a día después de vivir el momento más duro de su vida, la pérdida de su hermana Laura. No irá sola, la acompañarán otros valientes deportistas que, como María, encontraron en las actividades físicas de alto rendimiento su vía de escape ante situaciones difíciles, y todos juntos harán un homenaje a Laura y a todas esas personas  que jamás se rinden ante las circunstancias más adversas.

Mi nombre es María, tengo 24 años y soy de Gilet, un pueblo pequeñito de la Comunidad Valenciana. Con 18 años empecé a correr en rallyes, no es algo que me viniese de nuevo, ya que mis padres corrían cuando eran jóvenes y siempre ha sido tema de conversación en casa. Ellos siempre habían preferido que mi hermana y yo nos dedicásemos a la música o cualquier deporte que no fuesen los rallyes como nos habían intentado inculcar desde pequeñas, pero como siempre digo, este es un deporte contagioso y no pudieron evitar que tanto Laura como yo acabásemos siendo copilotos. Una de las cosas importantes que me han aportado los rallyes es el sacrificio y la fuerza de voluntad por conseguir aquello que me propongo. Desde que empecé en esto lo he compaginado con la enfermería, primero con mis estudios y después con la misma profesión. Esto ha hecho que tenga que sacrificar días de fiesta, horas de sueño/estudio, quedar con amigos…etc. Pero todo el esfuerzo pasaba a un segundo plano cuando me ponía el casco. El 2020 tenía que ser un año muy especial para mi hermana y para mí, ya que nuestras carreras deportivas habían llegado a un mismo nivel e íbamos a disfrutar de lo que más nos gustaba de tú a tú. Desgraciadamente, el día 10 de octubre, en el rallye de Vidreiro en Portugal, donde ambas participábamos, Laura y su piloto tuvieron un fuerte accidente en el que ella perdía la vida. A partir de este momento, y tras unos meses muy duros, me cambió por completo la vida, pero sobretodo, la forma de verla. Tan solo dos semanas después del accidente, Sergi y yo volvimos a ponernos el casco en el rallye Princesa de Asturias con el fin de no tirar la toalla en un año tan importante para nosotros. Probablemente, este fue el reto más grande al que me había enfrentado en mi vida. Sin embargo, logramos nuestro objetivo, que era finalizar el rally. Ahí fue donde me di cuenta de que podría conseguir todo lo que me propusiese, solo tenía que pulirme. Los dos primeros meses intenté seguir con mi vida normal, aunque ya nada era normal. Mi rutina se basaba en ir a trabajar, llorar y dormir. Ya no me apetecía estar con gente, hacer deporte, divertirme…etc. Por lo que mi vida había perdido todo el sentido. Me sentía vacía. Llegó el final de 2020, un año que me había dado por todos los lados. Primero una pandemia en la que creía haber vivido las peores experiencias de mi vida como enfermera y después Laura. Como casi todos hacemos, yo también me hice un propósito de fin de año, salir del bucle. Con mucho apoyo de mi psicóloga y de mi familia y amigos, me propuse romper con esa rutina que acababa en el pozo. Una noche de tantas que no conseguía dormir, empecé a pensar en todas aquellas cosas que Laura y yo queríamos hacer, “cuando tuviésemos más tiempo, cuando acabase las oposiciones de policía… etc”. Ahora ya se me había acabado el tiempo para hacerlo juntas, pero aun lo podía hacer yo por las dos. Al día siguiente contacté con Diana, una compañera de la infancia de Laura y mía. Ella es triatleta profesional y le pedí que me ayudara con la preparación física para hacer un triatlón. Poco a poco la cosa fue a más, y aquí estamos a día de hoy, con un proyecto entre manos que no solo se basa en hacer un triatlon, sino en contar una historia de superación en la que el deporte me salvó la vida.

El equipo

María no hará este reto sola. Irá acompañada por otro grupo de personas que han convertido su vida en una superación diaria.

Diana: Entrenadora personal. Desde pequeña soñaba en conquistar el mundo. Crear desafíos y mostrar que si puedes soñarlo, puedes hacerlo. Mi vida desde luego no fue fácil, pero la verdad es que no lo es para nadie. Conocí el triatlón en el peor momento de mi vida, y desde entonces, no paré. Mi mayor logro fue decidir hacer algo por el prójimo y me desafié a elegir a  60 mujeres portuguesas para ir a la maratón de Valencia, y mostrar que el deporte femenino en Portugal necesita más atención. Todos tenemos sueños y miedo a fallar y a dejarlo para otro momento. Os tengo que decir una cosa: Este momento, es hoy. Ahora.

Miguel Saeta: Sanitario. Deportista compulsivo, así me puedo definir. Es donde he encontrado la mejor vía de escape para canalizar el estrés diario que ha supuesto la pandemia de Covid-19 para los sanitarios como yo. Echando la vista atrás después de lo vivido pensé, ¿cuántos kilómetros me harían falta para gestionar todo esto? El resultado fueron cero kilómetros, ya que las restricciones no nos permitían salir de casa. Simplemente me podía limitar a llevarlo lo menos mal posible y esperar a que el día siguiente fuese un poco menos duro que el anterior. De ahí a que cuando María me propuso el reto pensé, voy a pedalear por todo lo que no he podido durante este 2020.

José Antonio Mateos: Entrar en el mundo del deporte hizo que mis amigos fueran diferentes a la gente del ambiente donde yo vivía, ya que el entorno de mi barrio  “LIAN SHAN PO” era un entorno muy vinculado al mundo de la droga y los conflictos. Ahora sé que el objetivo de mi madre era sacarme de allí e inculcarme los valores del deporte, para no acabar como muchos de mis amigos del barrio, muertos por heroína o en la cárcel. Cuando María Salvo, nos propuso participar en su proyecto, pensamos que sigue la línea que define nuestro club y nos alegró profundamente poder formar parte del proyecto “Nunca fuimos ángeles”. 

Francisco García: Comencé en el ciclismo cuando tenía 9 años. Empecé gracias a mi padre. Recuerdo que era sábado, el 09/04/2005. Estaba disputando la Vuelta a Cartagena. Faltaban tres kilómetros para entrar a meta y choqué contra un guardarraíl. Perdí parte de mi pierna. Fueron meses muy muy duros, entre operaciones, dolores insoportables, adaptación a la pierna biónica. Dejé la bici y de repente apareció María. Este reto es una idea genial y María ha conseguido junto con mi hermana Amparo, que también lo hará, motivarme a volver a pedalear. 

Josep María Francolí: Aún recuerdo el día que mi madre me dijo que fuera a buscar la BH  a la tienda de bicicletas del Sr. París. Aquel día creo que hice el record de la milla. Estoy completamente convencido de que el ciclismo es el deporte más idóneo para llevar una vida saludable y longeva. En mi etapa actual, con la jubilación a la vuelta de la esquina, creo firmemente que el ciclismo me ayudará a envejecer más dignamente, ya que nunca es tarde para ponerse grandes objetivos por los que seguir trabajando tanto física como mentalmente por y para uno mismo. Es un placer para mi poder afrontar este reto.

Txell Sabater: Sanitaria. Amante de la naturaleza y el deporte. Para mi es como una terapia. Me permite estar en buena forma física y mental. Después de lo vivido durante la pandemia, aún valoro más la necesidad de hacer deporte. Y cuando María me propuso este reto, acepté sin pensarlo dos veces, ya que después de compartir los momentos más duros que podíamos tener a nivel laboral, ahora me ilusiona compartir buenos momentos y aportar mi granito de arena.

Anders Schönberg: Emprendedor. Al crecer en Noruega, hice mucho deporte. Correr en verano y esquí de fondo en invierno. El trabajo hizo que me volviera sedentario y comía mal. Tenía un sobrepeso grave. Hace unos años perdí a mi madre en un accidente y esto me hizo cambiar mi propio estilo de vida. Volví a hacer deporte con regularidad, lo que ha sido un gran beneficio para mí, física y mentalmente. También cambié mi dieta y me volví vegano. Me ha costado tiempo volver a estar en forma y para mí el desafío Madrid-Lisboa será un gran hito para demostrar que he vuelto a la pista.