Membrado vuelve ganando


El clásico Ral•li Guilleries, puntuable para el Campeonato de Catalunya de Rallyes y la Copa de Catalunya de Rallyes de Asfalto, se disputaba el segundo sábado del mes de abril en los míticos tramos gerundenses, contando con más de medio centenar de pilotos inscritos.

Cómo era de esperar, los máximos aspirantes de cara al título regional estuvieron en la salida del rallye, que como novedad contó con la novedad de incluir en el rutómetro una SúperEspecial por las calles de la localidad de Sant Hilari de Sacalm que hizo las delicias del numeroso público presente.

El cronómetro se puso en marcha con un bucle compuesto por los sinuosos tramos de Osor y Cladells, dos especiales con asfaltos y características diferentes que complicaban la elección de los neumáticos de cara a los primeros kilómetros cronometrados. En la primera de ellas, Osor, Vidales-Hereu daban la sorpresa al marcar el mejor tiempo al volante de un Mitsubishi Lancer EVO IX que incorporaba algunas mejoras electrónicas y una caja de cambio de nueva factura. El piloto barcelonés decidía montar neumáticos blandos para el húmedo asfalto de Osor y acertaba con su elección, colocándose por delante del Peugeot 206 S1600 de Climent Domingo y Joan Venceslao (perfectamente revisado tras la rotura de motor en Sant Julià), que también había calzado gomas blandas en el eje trasero de su coche. Aunque el joven gerundense (que llegó a Sant Hilari el sábado de madrugada procedente de París), marcó el segundo mejor registro, cayó hasta la posición vigésimo cuarta al ser penalizado con un minuto por adelantarse en un control en una discutible decisión según el equipo.

De este modo, los Mitsubishi EVO X de Membrado, Orriols y Zurita, en este orden, se colocaban por detrás de Vidales-Hereu tras la especial inaugural. Al primer paso por Cladells, un tramo más abrasivo y sucio que el anterior, Josep Mª Membrado -acompañado en esta ocasión de Josep Ramon Ribolleda, puesto que su copiloto habitual Jordi Vilamala debía de atender asuntos laborales- rentabilizaba el hecho de traer un compuesto más duro de neumáticos se hacía con el scratch por delante de Vidales-Hereu, pasando a ocupar además el liderazgo del rallye delante del piloto barcelonés y de un Orriols que se quejaba de poca estabilidad en el tren delantero de su coche. También lo pasaban mal Xargay-Moreno (BMW 2002 Ti), con la grava existente, debiendo de exprimirse al máximo para controlar las reacciones de su BMW al engancharse el cable del acelerador. Inmerso en plena lucha con los BMW M3 de Solé-Martinell, y de Gaig-Astudillo, con una ligera ventaja para el piloto de Manresa, J.V. Costa-M.A. García, también tenía problemas en su Mitsubishi EVO IX, y se quejaba del comportamiento de los frenos y las gomas, mientras Gibert-Gibert rompían el cable del embrague de su Renault Clio RS, y el local Bassà-Esqueu veía cómo subía estrepitosamente la temperatura de su “anciano” Citroën Visa.

La lista de abandonos, inaugurada por un Herrero que finalmente no podía tomar la salida al no tener listo el motor de su Volkswagen Golf Kit-Car, la completaban Marc Jiménez (además de tener un toque con una valla al tramo inicial, salió al segundo rompiendo una mangueta, aunque se reengancharía más tarde logrando buenos tiempos), Roqué-Puchol y Vall-llobera-Palau, estos dos últimos por avería. La segunda pasada por Osor se la volvían a anotar Vidales-Hereu, pero Membrado-Ribolleda, que estrenaban amortiguadores en su Mitsubishi EVO X, se colocaban a su trasera y conseguían mantener la primera plaza. Membrado-Ribolleda volvían a ser los más rápidos en Cladells, calcando el tiempo de la primera pasada, mientras Vidales-Hereu rompían una pieza de su cambio que les impedía pasar de tercera velocidad; aunque podía acabar el bucle, quedaban muy retrasados en una clasificación general controlada por Membrado-Ribolleda con 26’2 de ventaja sobre Orriols-Muñoz, que también se veían afectados por problemas en la caja de cambios, y 30’3 sobre Domingo-Venceslao. Zurita-Amigo eran cuartos a 36’9 del líder, seguidos de Gaig-Astudillo y Solé-Martinell, que estaban manteniendo una lucha cerrada hasta que Solé-Martinell hacían un trompo en el cuarto tramo y cedían quince segundos a sus rivales.

Entre los retirados estaban Alós-Mompió y Costa-García, por salida de pista en el tercer y cuarto tramo respectivamente, y Pla-Fontanet por avería en su Citroën Saxo. Por la tarde, la temperatura seguía siendo agradable y la segunda parte del rallye seguiría con una doble pasada por la superespecial urbana trazada en las calles de Sant Hilari. Los Mitsubishi EVO X de Membrado-Ribolleda y Zurita-Amigo se repartieron el mejor tiempo en ambas pasadas, y el numeroso público que se congregó alrededor del trazado disfrutó con las espectaculares evoluciones de los pilotos y sus máquinas. Después se celebraron los no menos conocidos tramos del Coll del Buc, esta vez con sólo cuatro kilómetros de recorrido hasta llegar a la conocida rotonda, y Collsaplana. En el primero de ellos, Zurita-Amigo se aplicaban y eran los más rápidos seguidos de Domingo-Venceslao, Orriols-Muñoz, Membrado-Ribolleda y Vidales-Hereu, que decidía salir con ruedas usadas para comprobar que los problemas en la caja de cambio habían sido solucionados, y se retiraba voluntariamente tras este bucle.

En el octavo tramo, Membrado-Ribolleda marcaban otro scratch en su cuenta particular precediendo a Zurita-Amigo, quiénes se quedaban a sólo 1’5 del segundo lugar que ocupaban Orriols-Muñoz en la general, en esta especial por detrás de Domingo-Venceslao que eran terceros. En la primera pasada por Collsaplana se contabilizaba el abandono de Navarro-Resclosa al romperse el motor de su Lancia Delta Integrale, así como el de Lloret-García (SEAT Ibiza) por salida de carretera, y el de Gaig-Astudillo tras romper el depósito de gasolina de su BMW en un trompo con toque incluido cuando marchaban en cuarta posición. Mientras Marcos-Marcos se marcaban otro trompo. El último bucle de la carrera lo abría Climent Domingo marcando el primer scratch en su nueva etapa a los mandos del Peugeot 206 S1600, seguido de un Zurita-Amigo que conseguían adelantar a Orriols-Muñoz gracias a los buenos registros conseguidos por la tarde. El piloto de Blanes estaba a punto de subir al segundo escalón del podio, pero un pinchazo en el último tramo y el scratch de Orriols-Muñoz permitían al ganador del Ral.li Guilleries del pasado año, hacerse con la segunda plaza detrás un Josep Mª Membrado que estuvo intratable durante toda la jornada, llevándose de paso el triunfo en la nueva Challenge BFGoodrich. Cuartos finalizaron Domingo-Venceslao, seguidos de Solé-Martinell, los hermanos Vilamitjana y Xargay-Moreno, que precedían a Vila-Ventosa, Prats-Gurt y Palou-García.

Cabe destacar especialmente al duodécimo clasificado, Carlos Marcos, que compitió con un Mitsubishi EVO V de 300 CV de potencia y brida de admisión de turbo de 32 mm de diámetro pero alimentado con gas, que le permitía cargar el combustible suficiente para recorrer más de la mitad del rallye sin repostar.

Membrado-Ribolleda fueron los más rápidos en el Gr.N y la Clase 1, mientras Domingo-Venceslao vencieron entre los Gr.A y la Clase 6, y Solé-Martinell en la Clase 8. Entre los F2000, la victoria se la llevaba el equipo Vilamitjana-Vilamitjana, igual que la Clase 7, mientras que Xargay-Moreno hicieron lo mismo entre los Históricos y la Clase 9. Prats-Gurt dominaron el Gr.XA, los hermanos Gibert, la Clase 3, Marin-Massaguer la Clase 5 y Pinilla-Maso, la Clase 2.

REGULARIDAD SPORT
Con un total de veintitrés inscritos, el podio quedó cercado por los Renault 5 decorados con los colores de la Escudería Baix Empordà, que hizo triplete con Gui, Anglada y Vilatarsana, copando las tres plazas del podio tras una lucha cerrada. Cuarto fue el conocido periodista especializado en motor Miguel Ángel Roselló, mientras Sabater-Rosines, con Ford Escort MKI, y López-López, con Seat 127, se retiraban.

 Fuente: latiendadelmotor.com