Rallyes a puerta cerrada... ¿Y el retorno de equipos y sponsor?

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Es uno de los grandes dilemas para lo que resta de época mientras convivamos con la covid-19 y es que si los eventos automovilísticos congregan a bastantes aficionados, la solución para evitarlo sea hacer la carrera blindando la asistencia del público a la prueba.

Es una decisión arriesgada pero que permite a los pilotos poder sacar sus monturas a la carretera tras esta atípica temporada 2020 sin tener que preocuparse por el público. La Escudería Serra Tramuntana, organizadora de la Pujada Puigmajor ha decidido que la cuadragésimo primera edición de la prueba del Campeonato de Montaña de Islas Baleares sea sin público, disputándose los días 3 y 4 de octubre.

Así se anunció a través del comunicado del comité organizador: "La organización A PUERTA CERRADA de la 41 edición de la Pujada Puigmajor a causa del COVID-19, tras valorar junto con las autoridades sanitarias locales y autonómicas la evolución de la pandemia en estas últimas semanas, lo cual nos obliga a realizar un acto de responsabilidad y evitar situaciones que nos puedan llevar a potenciar un posible rebrote de la pandemia. 

En un último esfuerzo para evitar la cancelación de la prueba, y al estudiar los requisitos exigibles para las pruebas deportivas desarrolladas en medio natural, se ha tomado la decisión de la organización de la prueba SIN PÚBLICO, dada la inviabilidad de cumplimiento de la normativa aplicable en una prueba que congrega cada año a mas de 25.000 aficionados a pie de pista. Es una decisión dura para los aficionados pero estamos dedicando todos nuestros esfuerzos en conseguir la RETRANSMISIÓN EN DIRECTO de la prueba, ya sea en Streaming TV o por un CANAL TV".

¿Es la mejor decisión para los pilotos, equipos deportivos, sponsor de la prueba y comercios locales? 

Seguramente la respuesta sea que no, puesto que el apoyo que los patrocinadores hacen a los equipos deportivos o a la propia organización de la prueba buscan simplemente un retorno, ya sea económico, publicitario, en definitiva, llegar más lejos en su target o público objetivo y tener visibilidad. Además, un evento a puerta cerrada implica que haya un menor consumo en la localidad en la que se disputa la prueba, puesto que hoteles, bares y restaurantes, supermercados y diferentes establecimientos ven un aumento de su actividad con la celebración de un evento de estas características, lo cual este beneficio durante los días de la prueba no se produciría en su totalidad sin la presencia del público.

Está claro que a día de hoy, como pasa en otras comunidades autónomas como el Principado de Asturias, los aficionados a las carreras son un problema más que una solución, ya que obliga a los organizadores a estar pendientes en todo momento del control de los mismos y de garantizar la seguridad y la distancia interpersonal, así como tener claros los protocolos de actuación. 

Sin público, la única solución para llegar a la gente de manera más directa sería a través de una retransmisión en directo en una plataforma de streaming o canal de televisión y que esa visibilidad necesaria se pueda dar, algo que desde la organización están trabajando para que público, patrocinadores y amantes del automovilismo podamos disfrutar desde casa de una de las pruebas con más trayectoria en las Islas Baleares.