Un grupo N por encima de todos los World Rally Cars

mordacq cardabelles2017

Extraño, pero cierto. Y no es porque los World Rally Cars no tengan nivel ni porque hayan abandonado mucho. La habilidad francesa sobre el terreno deslizante no llega a la mundialista, es cierto, pero no son lentos precisamente. La razón radica en el sistema de puntuación implementado. Gracias a él los World Rally Cars puntúan menos. Es por ello que en Vaucluse un Mitsubishi Lancer Evo IX podría proclamarse campeón nacional.

Lo que hizo Nicolas Deschaux, presidente de la Federación Francesa de Automovilismo, me recuerda un poco al inicio del Señor de los Anillos. Cada fin de semana que hay carrera de cualquiera de los dos nacionales galos me viene a la mente una de las frases que inicia la película. "Un anillo para gobernalos a todos". Porque, ciertamente, el sistema de puntuación es un anillo que se calzan los R5 para sacar tajada de cada rally.

En el campeonato de tierra, por ejemplo, el tercer puesto de un World Rally Car equivale a 30 puntos en la general mientras que la misma posición lograda por un R5 equivale a 36 puntos. Es un sistema extraño similar al usado en el campeonato de asfalto donde la temporada pasada se coronó campeón Sylvain Michel sin ganar ni un rally.

Pues bien, ahora ese sistema de puntuación deja el Rallye Terre de Vaucluse con un panorama un tanto desconcertante. Jordan Berfa (Hyundai i20 R5) llega con ventaja y Arnaud Mordacq lo hace segundo y con posibilidades reales de ganar. Su Mitsubishi no es un Grupo N puro, sino que está homologado bajo el Grupo FN, un grupo más permisivo usado en el país vecino que potencia el vehículo. Aún así no deja de ser curioso que llegue por delante de toda la maraña de World Rally Cars (Baud, Cuoq o Maurin, por ejemplo).

Si Berfa abandonara en el último rally y Mordacq lograra un top seis final - objetivo que lleva cuatro rallyes seguidos cumpliendo -, el piloto del Lancer Evo IX sería campeón nacional. Un hecho que va más allá de lo puramente anecdótico.