Vicios y patrocinios: la industria de la pornografía aterriza en los rallyes

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Pornografía. Un tema tabú en nuestra sociedad. Once letras que pueden dar vergüenza, pudor o rechazo. Once letras que, no obstante, dan nombre a la empresa más grande y lucrativa del mundo. Su publicidad está en todas partes: prensa, televisión, deportes, internet. Y ahora, también, en los tramos de rally.

Los vicios han sido siempre un filón para todo aquel empresario que quisiera sacarse un buen sueldo. El alcohol y el tabaco han sido, a su vez, dos grandes filones del automovilismo. Es imposible olvidar las decoraciones marcadas por el rojo de Marlboro o por las franjas horizontales de Martini. Aquellos patrocinios daban mucho dinero y también lo recibían. Recuerdo, incluso, que los paquetes de Fortuna (tabaco) adornaban sus cajetillas con fotografías del mundial de motociclismo.

Ahora todo eso sólo queda vivo en nuestro recuerdo. Aquellos vicios abandonaron el automovilismo, no por voluntad propia, sino por ley. Se prohibió que los vehículos exhibieran marcas de alcohol o de tabaco. Atrás quedaba, pues, una época donde el recato por televisión se limitaba sólo a los desnudos - en una misma película podíamos ver a menores de edad fumando o bebiendo alcohol y ángulos de cámara muy estudiados para que no saliera por la pantalla nada subido de tono.

Pero los tiempos cambian y, si bien ya no vemos aquellos vicios en los coches, ahora empezamos a ver otro que, sea por la razón que sea, ha tardado mucho en aterrizar en el automovilismo. En el fútbol, sin ir más lejos, no era raro hasta hace pocos años ver en casi cada estadio publicidad relacionada con la industria del sexo.

Marc Dorcel y Playboy son los responsables de llevar la pornografía a los tramos. El primero es el productor más grande de Francia - en mi caso personal no le conocía hasta durante el Lyon-Charbonnières, en una de las muchas charlas que se tienen a pie de tramo, me lo contaron. La segunda es la revista más potente del mundo contando, además, con un canal de televisión. Ambas empresas se han presentado con orgullo en este mundo, el de los coches, con patrocinios grandes y vistosos en los dos Peugeot 208 T16 R5 que las transportan.

riedemann letzebuerg2017

Christian Riedemann, alemán, es el encargado de publicitar a Playboy. El año pasado debutaba con la unidad R5 de Peugeot y lograba el subcampeonato del nacional teutón. El área reservada a la revista es la trasera, adornando prácticamente un cuarto - o más - del vehículo. Visualmente es potente, más aún si tenemos en cuenta que los tramos de Alemania suelen estar sucios y que, por tanto, se suele ir derrapando.

Patrice Fabre, francés, es quien lleva a Marc Dorcel. Su decoración es más vistosa que la de Riedemann pues adorna la totalidad del coche. A los colores negro y rosa (los característicos de Dorcel) se les une el vinilo de una de sus actrices en el capot. Se mire por donde se mire, el 208 R5 de Fabre siempre va a asociarse con la marca.

"La gente me habla a menudo de ello" comentaba Fabre a Rallye-Sport acerca de Marc Dorcel. "Sobre todo, me confirma que llevar el mundo 'X' a los rallyes ha sido una buena idea. Esta asociación se estableció en 2011, cuando tuve la oportunidad de conocer a Marc Dorcel y discutimos sobre ello. Me puso en contacto con su equipo de prensa. Ahora puedo afirmar que nuestra apuesta mereció la pena. El fervor de los espectadores, de los otros competidores y de los organizadores es inmediato en cada rally en el que participo. Sin ocultar nada, ¡conducir excelentes coches acompañado de chicas guapas no es lo más desagradable del mundo!"